¿Haces caso a todo lo que te dicen?

Decía un santo padre que la obediencia es una virtud y como hemos visto las virtudes son hábitos buenos, es decir, que requiere tiempo para aprenderlos.

Es bueno obedecer a los padres, a los profesores, a nuestros abuelos… pero no al desconocido, al mal amigo, al interesado.

Entonces, ¿cómo saber a quién obedecer? Fácil, gracias a tu conciencia, que te dirá lo que es lo correcto en todo momento. Porque gracias a ella aprenderás a ser autónomo y elegir entre lo bueno y lo malo.

Habla con tus padres

La adolescencia es una época de cambios, donde uno se cubre como un adulto y se comporta como un niño. Callarse es de cobardes. Hablar es de valientes, propio de adultos.

Somos responsables de lo que somos y de lo que hacemos a los demás. Es por eso que debemos ser justos, bondadosos y comprensivos con nuestros compañeros de clase, especialmente con el más débil.

Sé valiente, no te calles. No lo permitas.

La lección de Nike sobre psicología básica

El desarrollo de la personalidad, la consolidación de los hábitos y la formación de la autoestima son procesos claves en la infancia y adolescencia; se encuentran en un proceso continuo y dinámico.

Aunque tengamos un carácter fuerte, este se puede moldear. Nadie nace con una voluntad débil o fuerte de estudio. De igual modo no nacemos siendo estrellas del baloncesto o del tenis. Hay que trabajarlo día a día.

Así soy yo o una breve lección de qué es Educación para la Ciudadanía

La gran pregunta que todo alumno de Educación para la Ciudadanía es de qué se ocupa esta asignatura. La respuesta breve es de ser lo que uno es.

La respuesta larga, parafraseando al filósofo Fernando Savater (que es un gran defensor de la Educación para la Ciudadanía), es que solo en democracia podemos ser lo que somos: ciudadanos donde podamos desarrollar nuestras libertades, derechos y, también por supuesto, nuestros DEBERES.

Ser persona es lo mismo que ser ciudadano: actuar con libertad y responsabilidad teniendo siempre en cuenta a los demás.